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Libertad

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“Riesgo, libertad y creatividad” así escuché definir a Ferrán Adriá en @El_Hormiguero la manera de afrontar un negocio para poder diferenciarte y crear algo innovador que pueda convertirse en éxito.

De las tres, esta vez, me quedo con “libertad”.

No me cabe duda de que tiene razón; estos tres conceptos son claves en el proceso, aunque lo que él no dijo en ese momento, pero todos sabemos que lo hace, es echarle horas y más horas de trabajo y esfuerzo. Y que esa libertad de la que él goza es fruto de otras renuncias, de decisiones que tomamos al inicio de nuestra andadura profesional cuando somos muy jóvenes y auténticamente libres y que implican no atarse a nada ni a nadie.

Qué bonita resulta esta palabra que esconde mucho más de lo que significa, porque tan sencillo como resulta gritarla a los cuatro vientos, es de complicado hacer uso de ella. De la libertad depende el hecho de llevar a cabo muchas acciones en nuestra vida y, aunque gozar de ella está sólo en nuestras manos, multitud de condicionantes mentales y compromisos morales nos limitan a la hora de tomar decisiones libremente.

Cuando pienso en la palabra “libertad” como vía para conseguir lo que queremos, la veo como una utopía que nos mueve y motiva auque la realidad es que uno, conforme adquiere compromisos, pierde libertad.

Así que, aunque nuestros actos no sean libres, al menos dejemos que lo sea nuestra mente.

Os dejo un fragmento de un libro que leí y a ver si os da que pensar como a mí:

“Fíjate en los pinos y las rocas- le dijo entonces Ramón.

-Los veo, papá.

– Mira hijo. El pino es fuerte, pero no se puede mover. No es libre. Las rocas son aún más fuertes, pero están muertas y no hay libertad en lo inerte.

Joan le escuchaba atento; por la entonación de su padre, supo que aquello era importante.

-Fíjate ahora en las gaviotas.

Las vio elevarse, planear inmóviles en el aire y de pronto caer para remontar de inmediato. Iban, venían, subían y bajaban trazando una danza alegre y secreta.

-Sí, las veo.

-Son libres. Van donde quieren. No son ni duras como la roca, ni fuertes como el pino, pero vuelan y nadie las puede detener ni domesticar.

– Allí viven unos hombres, quizá tan fuertes como esos pinos, pero como ellos tienen raíces que les impiden moverse.

– ¿Son gigantes a los que les ataron los pies?

Ramón rió.

-No, Joan, no son gigantes. Son como nosotros.

¿Cómo nosotros?

-Como nosotros en apariencia, pero muy distintos.

Sí Joan, lo has comprendido. Es el miedo lo que hace que les crezcan raíces que son cadenas. No dejes nunca que el miedo te haga esclavo.”

“Prométeme que serás libre”. -Jorge Molist-

Por Blanca Aznar